La perimenopausia es una etapa de transición hormonal que puede comenzar años antes de la menopausia.
Muchas mujeres empiezan a notar cambios en la regla, sofocos, alteraciones del sueño, cambios de ánimo, sequedad vaginal, más dificultad para controlar el peso o una sensación general de que “algo está cambiando”.
A veces estos síntomas aparecen de forma clara. Otras veces son más sutiles y se confunden con estrés, cansancio, ansiedad o falta de descanso.
En nuestra consulta ginecológica en Málaga realizamos una valoración personalizada de la perimenopausia para entender qué está ocurriendo, descartar otras causas y acompañar esta etapa desde un enfoque ginecológico, hormonal y, cuando procede, nutricional.
La perimenopausia es el periodo de transición hacia la menopausia.
Durante esta etapa, la función ovárica empieza a cambiar y los niveles hormonales pueden fluctuar. Estas variaciones no siempre son lineales. Por eso, una mujer puede tener meses con reglas normales, otros con ciclos más cortos, otros con retrasos, y otros con síntomas como sofocos, insomnio o cambios de ánimo.
La OMS explica que la transición menopáusica suele ser gradual y que puede comenzar con cambios en el ciclo menstrual. El término perimenopausia se refiere al periodo que va desde los primeros signos de esta transición hasta un año después del último periodo menstrual.
No todas las mujeres viven la perimenopausia igual. Algunas apenas notan cambios. Otras, en cambio, presentan síntomas que afectan claramente a su descanso, vida sexual, estado de ánimo o calidad de vida.
Perimenopausia y menopausia no son exactamente lo mismo.
La perimenopausia es la etapa de transición. Durante este periodo puede seguir habiendo reglas, aunque sean irregulares.
La menopausia se confirma cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que lo explique.
Por eso, una mujer puede estar en perimenopausia aunque todavía tenga la regla.
Esta diferencia es importante porque muchas pacientes consultan pensando que “todavía no puede ser menopausia” porque siguen menstruando. En realidad, los síntomas pueden empezar antes de que desaparezca por completo la menstruación.
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Los síntomas de la perimenopausia pueden variar mucho de una mujer a otra.
No siempre aparecen todos. Tampoco tienen la misma intensidad. Y, además, algunos síntomas pueden deberse a otras causas, por lo que conviene valorarlos dentro de la historia clínica completa.
Entre los síntomas frecuentes se encuentran los cambios en el ciclo menstrual, sofocos, sudoración nocturna, alteraciones del sueño, cambios emocionales, sequedad vaginal y cambios metabólicos.
Mayo Clinic describe la perimenopausia como una etapa en la que los ciclos pueden volverse más largos o más cortos, el sangrado puede variar y pueden aparecer síntomas como sofocos, problemas de sueño, cambios de ánimo, sequedad vaginal y cambios en el deseo sexual.
Uno de los primeros signos puede ser el cambio en la regla.
La menstruación puede adelantarse, retrasarse, ser más abundante, durar menos días o espaciarse durante semanas.
Aun así, no todo sangrado irregular debe atribuirse automáticamente a la perimenopausia.
Es recomendable consultar si aparece sangrado muy abundante, sangrado entre reglas, sangrado después de las relaciones o cualquier sangrado tras haber pasado 12 meses sin menstruación.
Los sofocos son una sensación repentina de calor que puede afectar a cara, cuello, pecho o parte superior del cuerpo.
Pueden aparecer durante el día o por la noche. Cuando ocurren durante el sueño, pueden provocar despertares, sudoración nocturna y sensación de descanso insuficiente.
The Menopause Society señala que los sofocos y la sudoración nocturna son de los síntomas más frecuentes de la transición menopáusica.
Dormir peor es una queja muy habitual.
A veces se relaciona con sofocos nocturnos. Otras veces aparece como dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o sensación de sueño poco reparador.
El sueño también puede verse afectado por estrés, ansiedad, cambios de rutina, carga mental o problemas médicos no relacionados con la perimenopausia.
Por eso, es importante valorar el conjunto de síntomas.
Durante la perimenopausia algunas mujeres refieren más irritabilidad, tristeza, ansiedad, cambios de humor o sensación de menor tolerancia al estrés.
Estos síntomas no deben minimizarse. Tampoco deben atribuirse siempre y exclusivamente a las hormonas.
La valoración médica permite contextualizar lo que ocurre, revisar antecedentes, descanso, situación vital, hábitos, salud mental y posibles tratamientos.
La disminución progresiva de estrógenos puede favorecer sequedad vaginal, molestias con las relaciones, sensación de irritación, escozor o cambios en la lubricación.
Estos síntomas pueden afectar a la vida sexual y a la calidad de vida, pero tienen opciones de abordaje.
En consulta puede valorarse si existen signos de síndrome genitourinario de la menopausia, infecciones, cambios inflamatorios u otras causas.
Algunas mujeres notan más dificultad para mantener el peso, aumento de grasa abdominal, más cansancio o cambios en apetito y composición corporal.
Estos cambios pueden relacionarse con edad, sueño, estrés, actividad física, masa muscular, alimentación y fluctuaciones hormonales.
Aquí puede ser especialmente útil un enfoque combinado entre ginecología y nutrición ginecológica/hormonal.
La duración de la perimenopausia varía mucho.
En algunas mujeres dura poco tiempo. En otras puede prolongarse varios años.
No existe una duración única ni una evolución idéntica para todas. Por eso, más que centrarse solo en “cuánto va a durar”, es importante valorar:
La salud ginecológica no depende únicamente de los controles médicos. En determinadas etapas, la alimentación, el metabolismo y el estilo de vida pueden influir en síntomas hormonales, digestivos, menstruales o relacionados con el embarazo.
Por este motivo, la consulta incorpora un servicio de nutrición ginecológica y hormonal orientado a complementar el seguimiento médico cuando está indicado.
Este enfoque puede ser útil en mujeres con síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, menopausia, embarazo o cambios hormonales que afectan al peso, la energía, el ciclo menstrual o el bienestar general.
De esta forma, la paciente puede recibir una atención más completa, coordinada y adaptada a sus necesidades.
La valoración de la perimenopausia debe ser personalizada.
En consulta se revisan los síntomas, la edad, el patrón menstrual, antecedentes ginecológicos, tratamientos actuales, antecedentes familiares, salud cardiovascular, hábitos, sueño, sexualidad y calidad de vida.
Según el caso, puede estar indicado realizar:
No siempre hacen falta las mismas pruebas. La decisión depende de cada paciente.
El abordaje de la perimenopausia no debe ser igual para todas las mujeres.
Hay pacientes que solo necesitan información y seguimiento. Otras necesitan mejorar sueño, sofocos, salud íntima, sangrado, estado de ánimo, alimentación o calidad de vida.
El objetivo no es “parar” la perimenopausia, sino acompañarla de forma saludable y tratar los síntomas cuando interfieren en la vida diaria.
Los hábitos de vida pueden ayudar a mejorar algunos síntomas y a proteger la salud a largo plazo.
Durante esta etapa conviene cuidar:
Estos hábitos no sustituyen una valoración médica cuando hay síntomas intensos, pero sí forman parte del acompañamiento.
La nutrición puede ser especialmente relevante durante la perimenopausia.
En nuestra consulta contamos con Carmen Claro Llach, dietista-nutricionista en Málaga, para ofrecer un abordaje transversal de la salud hormonal femenina.
La nutrición ginecológica y hormonal puede ayudar a trabajar composición corporal, inflamación, salud metabólica, digestión, energía, relación con la alimentación y prevención a largo plazo.
Este enfoque puede ser útil en mujeres con perimenopausia, menopausia, síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, cambios menstruales o alteraciones metabólicas.
En algunas mujeres puede valorarse tratamiento hormonal para determinados síntomas, especialmente si afectan de forma importante a la calidad de vida.
La indicación debe individualizarse, valorando beneficios, riesgos, antecedentes, edad, tiempo desde la menopausia, tipo de síntomas y preferencias de la paciente.
NICE recoge que las personas con síntomas de menopausia deben recibir información sobre opciones hormonales y no hormonales, beneficios y riesgos, y que el manejo debe adaptarse a cada caso.
No todas las mujeres necesitan tratamiento hormonal. Y no todas las mujeres pueden o desean utilizarlo. Por eso, la decisión debe tomarse tras una valoración ginecológica completa.
Si predominan síntomas vaginales o urinarios, como sequedad, molestias en las relaciones, irritación o escozor, puede valorarse tratamiento local, hidratación vaginal, lubricantes, terapia hormonal local si está indicada u otras opciones.
En algunos casos, dentro de una valoración ginecológica adecuada, también puede considerarse el papel de la radiofrecuencia ginecológica como apoyo en determinados síntomas íntimos.
La perimenopausia es un buen momento para revisar la salud ginecológica de forma global.
No se trata solo de valorar síntomas hormonales. También conviene revisar:
Una revisión ginecológica puede ayudar a diferenciar qué síntomas forman parte de la transición hormonal y cuáles necesitan estudio específico.
La consulta está dirigida por la Dra. Susana Pérez Rodríguez, ginecóloga en Málaga, con una visión integral de la salud femenina en cada etapa de la vida.
El abordaje de la perimenopausia se realiza desde una valoración personalizada, teniendo en cuenta síntomas, antecedentes, salud hormonal, prevención ginecológica, calidad de vida y necesidades de cada mujer.
Además, el equipo incorpora nutrición ginecológica y hormonal con Carmen Claro Llach, lo que permite ofrecer un acompañamiento más completo cuando los cambios hormonales se relacionan con metabolismo, peso, energía, digestión o composición corporal.
Encuentra aquí las respuestas a las preguntas más comunes sobre la perimenopausia
La perimenopausia es la etapa de transición hacia la menopausia. Puede comenzar con cambios en el ciclo menstrual y síntomas como sofocos, alteraciones del sueño, cambios de ánimo o sequedad vaginal.
Sí. La perimenopausia puede aparecer mientras todavía hay menstruaciones, aunque sean irregulares.
La duración varía mucho. En algunas mujeres dura poco tiempo y en otras puede prolongarse varios años.
Puede producir reglas irregulares, sofocos, sudoración nocturna, insomnio, cambios de ánimo, sequedad vaginal, molestias en las relaciones y cambios en el peso o metabolismo.
No siempre. La necesidad de analítica depende de la edad, los síntomas, antecedentes y valoración clínica. En muchos casos, la historia clínica y el patrón menstrual aportan mucha información.
No siempre. Algunas mujeres solo necesitan información y seguimiento. Otras pueden beneficiarse de tratamiento si los síntomas afectan a su calidad de vida.
Sí. La nutrición ginecológica y hormonal puede ayudar a trabajar composición corporal, salud metabólica, energía, inflamación y hábitos de vida durante esta etapa.
Si tienes reglas irregulares, sofocos, sueño alterado, cambios de ánimo, sequedad vaginal o dudas sobre tu salud hormonal, puedes solicitar una valoración personalizada en nuestra consulta ginecológica en Málaga.